El cumplimiento normativo y de seguridad ha ganado una importancia crucial en los últimos años dentro del ámbito industrial, ya que las operaciones de este sector implican procesos complejos y riesgos significativos que afectan tanto a los trabajadores como al entorno.
El aumento en la complejidad de las regulaciones internacionales y locales, sumado al incremento de la conciencia pública sobre la sostenibilidad y los derechos laborales, han colocado a las empresas industriales bajo un escrutinio creciente. En este contexto, es vital para las organizaciones cumplir con las normativas impuestas por los gobiernos y organismos reguladores, así como también integrar la seguridad como parte de su cultura organizacional.
¿Y cómo podemos definir el cumplimiento normativo? El cumplimiento normativo abarca un conjunto de reglas que regulan cómo deben operar las empresas para garantizar la seguridad de los trabajadores, proteger el medio ambiente y mantener la calidad de los productos y servicios. En sectores industriales de alto riesgo, como el de la construcción, la energía y la manufactura, estas regulaciones son cada vez más estrictas debido a la potencial magnitud de los daños que pueden producirse. Esto incluye normativas relacionadas con la protección ambiental, la seguridad laboral y la gestión de riesgos.
Por su parte, la seguridad industrial no es solo un requisito legal, sino que un elemento estratégico que, gestionado de manera eficiente, puede tener un impacto directo en la eficiencia operativa y la sostenibilidad financiera de la empresa. Así, la relación entre el cumplimiento normativo y la seguridad va más allá de la simple observancia de la ley; también es un mecanismo preventivo que ayuda a reducir la probabilidad de accidentes y pérdidas humanas y materiales.
Las cifras a nivel global reflejan la magnitud de la problemática de la seguridad laboral: según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cada año ocurren aproximadamente 2,3 millones de muertes relacionadas con accidentes laborales y enfermedades profesionales a nivel mundial.
Estos números incluyen tanto accidentes inmediatos en el lugar de trabajo como enfermedades desarrolladas a largo plazo por exposición a condiciones laborales peligrosas. Estas cifras revelan la alta peligrosidad de ciertos entornos laborales, especialmente en industrias de alto riesgo como la minería, la construcción, la manufactura y el sector energético.
Además de las muertes, la OIT estima que hay cientos de millones de accidentes no fatales cada año, lo que provoca incapacidades temporales o permanentes en los trabajadores. Estos accidentes tienen repercusiones directas no solo en la vida de las personas afectadas, sino también en la economía y productividad de las empresas, que deben enfrentar pérdidas por tiempo de inactividad, aumento de primas de seguros, litigios y disminución de la moral entre los colaboradores.
Para dimensionar este impacto en el contexto de Chile, se pueden considerar los sectores clave del país, como la minería y la construcción. En 2021, el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) reportó que más de 100,000 accidentes laborales ocurrieron en sectores industriales chilenos, afectando principalmente a los trabajadores de la minería y la construcción.
Teorías relacionadas con la seguridad industrial
La seguridad industrial no es simplemente un conjunto de normas a seguir; se basa en un enfoque teórico que busca entender las causas subyacentes de los accidentes y mejorar la gestión de riesgos en los entornos laborales.
A lo largo de los años, diversas teorías han influido en la manera en que las organizaciones gestionan la seguridad y la prevención de riesgos. Estas teorías han proporcionado un marco para la creación de prácticas más eficientes y preventivas en industrias de alto riesgo, como la minería, la construcción, la energía y la manufactura.
- Teoría de los accidentes de Heinrich
Una de las teorías más influyentes en el campo de la seguridad industrial es la teoría de los accidentes de Heinrich, propuesta por Herbert William Heinrich en 1931. Su modelo, conocido como la Pirámide de Heinrich, establece que:
- 88% de los accidentes son causados por errores humanos.
- 10% son el resultado de fallos mecánicos o del equipo.
- Solo el 2% de los accidentes son provocados por circunstancias fuera del control humano o del equipo.
La teoría de Heinrich destaca la importancia de la prevención y la gestión del comportamiento humano en la seguridad industrial. Según Heinrich, los accidentes ocurren debido a una cadena de eventos y, si se pueden eliminar los factores que inician esta cadena (comportamientos inseguros), es posible evitar la mayoría de los accidentes graves. Un ejemplo clásico de esto es el efecto dominó, donde pequeñas infracciones de seguridad pueden desencadenar un accidente mayor si no se corrigen a tiempo.
A pesar de su relevancia histórica, la teoría de los accidentes de Heinrich ha recibido críticas, ya que algunos expertos sugieren que su enfoque excesivo en los errores humanos puede restar importancia a otros factores críticos, como las condiciones laborales y el diseño del sistema de trabajo. Sin embargo, la teoría sigue siendo una base clave para entender y abordar la prevención de accidentes en industrias de riesgo.
- Teoría de los sistemas sociotécnicos
Desarrollada por Eric Trist y Fred Emery en la década de 1950, la teoría de los sistemas sociotécnicos enfatiza la interdependencia entre los sistemas técnicos (máquinas, tecnología, herramientas) y los sistemas sociales (personas, procesos organizativos). Esta teoría sugiere que los accidentes industriales no solo son el resultado de fallos individuales o tecnológicos, sino de una falta de integración efectiva entre los elementos humanos y técnicos de una organización.
En un entorno industrial, la interacción entre personas y máquinas debe estar cuidadosamente diseñada y gestionada para evitar fallos. La teoría propone que las organizaciones deben enfocarse en crear un equilibrio entre las capacidades humanas y las exigencias técnicas. Esto significa que no basta con tener tecnología avanzada o equipos seguros; también es crucial contar con un personal bien capacitado, con los conocimientos y habilidades para operar de manera segura y eficiente.
Este enfoque holístico ha influido en el diseño de programas de seguridad basados en el factor humano, donde se prioriza la capacitación del personal y la creación de procedimientos operativos claros que integren de manera eficaz las tareas humanas con el uso seguro de la tecnología.
- Teoría del comportamiento organizacional de Karl Weick
La teoría del comportamiento organizacional de Karl Weick, especialmente su enfoque en la resiliencia organizacional, ha sido ampliamente adoptada en la gestión de la seguridad industrial.
Según Weick, las organizaciones industriales deben ser capaces de anticipar y responder rápidamente a situaciones de emergencia o a fallos que puedan poner en riesgo a las personas o las operaciones. Esto se refiere a la capacidad de una organización para mantener la calma bajo presión y reaccionar de manera efectiva ante fallos inesperados o incidentes.
Así, además de tener protocolos de seguridad bien definidos, una organización “resiliente” está preparada para adaptar sus procedimientos y tomar decisiones rápidas frente a nuevas amenazas o condiciones cambiantes. En esta línea, la teoría de Weick resalta la importancia de la comunicación efectiva y la coordinación en tiempo real entre los trabajadores durante situaciones de crisis, ya que esto puede marcar la diferencia entre contener un problema menor o permitir que se convierta en un accidente mayor.
- Modelo del queso suizo
La teoría del dominio del peligro o el modelo del queso suizo, propuesto por James Reason en la década de 1990, es otro marco teórico ampliamente utilizado en la seguridad industrial. Reason plantea que los accidentes no son causados por un solo fallo, sino por una serie de fallos en diferentes capas de defensa dentro de una organización.
En el modelo del queso suizo, cada capa de defensa tiene “agujeros”, que representan debilidades o fallos potenciales. Los accidentes ocurren cuando estos agujeros se alinean, permitiendo que los riesgos pasen a través de todas las capas de defensa y desencadenen un incidente. Por ejemplo, un accidente en una planta industrial puede ser el resultado de varios factores que fallan simultáneamente: un error humano, una falla en el equipo y una supervisión deficiente.
Consejos para un cumplimiento normativo y de seguridad efectivo en la industria
El cumplimiento normativo y la gestión efectiva de la seguridad industrial requieren más que simplemente adherirse a las regulaciones. Las empresas que buscan operar de manera segura y dentro de las normativas deben adoptar una estrategia proactiva que vaya más allá del cumplimiento básico de las leyes, integrando la seguridad en cada nivel de la organización.
A continuación, se presentan algunos consejos clave para asegurar un cumplimiento normativo y de seguridad industrial efectivo.
- Desarrollar una cultura de seguridad comprometida
La cultura de seguridad en una organización es el pilar sobre el cual se sostienen todas las iniciativas de seguridad y cumplimiento normativo. Cuando los colaboradores, desde los niveles más altos hasta los operativos, están comprometidos con la seguridad, el riesgo de incidentes se reduce significativamente.
Consejos clave:
- Promover campañas internas de sensibilización sobre la seguridad.
- Incentivar la participación activa de los trabajadores en reportar condiciones o comportamientos inseguros.
- Realizar evaluaciones periódicas sobre la percepción de la seguridad en la empresa para mejorar las áreas de oportunidad.
- Capacitación continua y simulacros de emergencia
La capacitación continua es esencial para mantener a las personas al tanto de las mejores prácticas de seguridad y las últimas normativas aplicables. Además, los simulacros de emergencia regulares preparan al personal para responder rápida y eficazmente ante situaciones críticas.
Consejos clave:
- Implementar programas de capacitación periódica que aborden las normativas vigentes y las mejores prácticas de seguridad.
- Realizar simulacros realistas para preparar a las personas para escenarios de emergencia específicos de la industria.
- Evaluar el desempeño en los simulacros y ajustar los protocolos basados en los resultados.
- Auditorías regulares y autoevaluaciones
Las auditorías de seguridad y cumplimiento son esenciales para identificar áreas de mejora y asegurar que la empresa esté cumpliendo con las normativas nacionales e internacionales. Junto con esto, las autoevaluaciones periódicas permiten a las empresas ser proactivas, identificando y corrigiendo problemas antes de que se conviertan en violaciones graves.
Consejos clave:
- Establecer un programa de auditorías regulares tanto internas como externas para revisar el cumplimiento de normativas.
- Realizar inspecciones no anunciadas para verificar que los estándares de seguridad se mantengan de manera consistente.
- Crear un sistema de autoevaluaciones en el que los supervisores y trabajadores revisen las prácticas de seguridad de su área regularmente.
- Cumplir con estándares internacionales
La globalización ha generado la necesidad de que las empresas industriales operen bajo estándares internacionales de seguridad y normativas ambientales. Cumplir con normas como las establecidas por la ISO (Organización Internacional de Normalización), la OSHA (Occupational Safety and Health Administration), y la OIT (Organización Internacional del Trabajo), no solo asegura el cumplimiento normativo a nivel local, sino que también mejora la reputación global de la empresa.
El cumplimiento normativo y la gestión de la seguridad industrial requieren un enfoque integral y proactivo. Las empresas deben fomentar una cultura de seguridad comprometida, capacitar a sus trabajadores de manera continua y realizar auditorías regulares. Además, es esencial contar con una comunicación fluida y cumplir con los estándares internacionales, todo ello centrado en gestionar eficazmente el comportamiento humano en el lugar de trabajo.