Para las organizaciones, y las personas que las componen, la formación corporativa se ha convertido en una estrategia crucial para su crecimiento y sostenibilidad. Sin embargo, más allá de los objetivos tradicionales de mejorar habilidades o cerrar brechas de conocimiento, la clave para una capacitación transformadora radica en un propósito claro y compartido. Definir el por qué, el cómo y el qué de cada programa formativo puede ser la diferencia entre una capacitación que solo cumple con estándares y otra que impulsa el cambio.

La raíz del compromiso y la motivación

En primer lugar, el por qué se refiere a la razón profunda que motiva un programa de formación. En otras palabras, es la chispa que conecta la capacitación con los valores y objetivos estratégicos de la organización, y lo que permite a los colaboradores comprender el impacto de su crecimiento en el contexto corporativo. Como sostiene Simon Sinek en su popular libro Start with Why, “las personas no compran lo que haces; compran por qué lo haces. Y lo que haces simplemente prueba lo que crees”. Es decir, un propósito compartido transforma la capacitación en un acto significativo, impulsando tanto el compromiso como la identificación con la misión organizacional.

Establecer claramente un por qué también ayuda a cultivar la lealtad. Según un estudio de Deloitte, el 73% de las organizaciones que articulan y promueven un propósito definido experimentan un aumento en la lealtad y el compromiso de sus colaboradores, ya que se sienten parte de algo más grande que sus tareas diarias. Este tipo de motivación mejora el rendimiento y crea una cultura de crecimiento y pertenencia.

Estrategias y recursos para una formación memorable

Definir el cómo implica seleccionar métodos y herramientas que estén en sintonía con los objetivos del programa, la cultura de la empresa y las expectativas de los colaboradores. Este proceso puede incluir desde enfoques metodológicos como el aprendizaje experiencial hasta recursos de comunicación que permiten una conexión auténtica y constante con el público.

Utilizar recursos que fomenten el vínculo con los trabajadores se ha vuelto indispensable en los entornos laborales de hoy. Elementos como esta misma newsletter, los podcasts, los webinars o incluso videos formativos, ofrecen una manera innovadora de hacer que la capacitación sea accesible, atractiva y flexible. No se trata solo de brindar conocimiento, sino de hacerlo de una forma que genere resonancia y retención.

Autores como David Kolb, quien desarrolló la teoría del aprendizaje experiencial, sostienen que “el aprendizaje es el proceso por el cual el conocimiento se crea a través de la transformación de la experiencia”. Este enfoque impulsa a los colaboradores a integrar la formación en sus actividades diarias de una manera práctica y reflexiva.

Un ejemplo exitoso de estas estrategias es el uso de “learning bites” o “píldoras de aprendizaje”: podcasts breves y materiales de fácil acceso que los colaboradores pueden consumir en cualquier momento y lugar, permitiendo así que la formación se adapte a sus agendas y estilos de aprendizaje.

Objetivos claros para medir resultados y transformar

Finalmente, el qué de un programa de capacitación implica definir los objetivos específicos y medibles que reflejan las metas de aprendizaje y los resultados esperados. Establecer el qué es fundamental para determinar no solo los conocimientos o habilidades que se busca transmitir, sino también para desarrollar métricas que permitan medir el impacto de la formación en la organización.

Como menciona Peter Drucker, “lo que se mide, se mejora”. Esto es esencial en el ámbito de la capacitación corporativa, donde los resultados tangibles son una herramienta clave para justificar las inversiones y ajustar los programas de formación según las necesidades reales. Contar con un propósito bien definido y con objetivos claros permite a las organizaciones evaluar con precisión el retorno de inversión de la capacitación y determinar las áreas que requieren ajustes.

Además, el qué refuerza el alineamiento de las personas con la estrategia organizacional, ya que los objetivos de la capacitación se integran con las metas corporativas. Al trazar un camino formativo específico y medible, las organizaciones no solo demuestran su compromiso con el desarrollo de sus trabajadores, sino que también fomentan una cultura de mejora continua que impulsa tanto el crecimiento individual como el colectivo.

 

En resumen, un propósito claro, apoyado en recursos innovadores y en objetivos bien estructurados, convierte la formación corporativa en una experiencia significativa y memorable. En Gestión Global Capacita adherimos a esta premisa, utilizando medios modernos como podcasts (clic aquí), newsletters y webinars, que permiten que el aprendizaje sea flexible y continuo, reforzando el compromiso y enriqueciendo el desarrollo personal y profesional de las personas.