diversidad sexual y genero

La gestión de la diversidad sexual y de género en las organizaciones: oportunidades y desafíos

Introducción

La diversidad sexual y de género en el lugar de trabajo es una cuestión de suma importancia, tanto desde una perspectiva ética como estratégica. En un mundo donde las organizaciones buscan continuamente innovar y destacarse, crear un ambiente inclusivo para todos los colaboradores se ha convertido en un imperativo. Judith Butler, en su influyente obra El género en disputa, nos recuerda que “la identidad es una construcción continua, un acto performativo que se reafirma en nuestras interacciones diarias”. Esta perspectiva nos desafía a reconsiderar cómo las normas y expectativas sociales influyen en la dinámica del lugar de trabajo y a reconocer la necesidad de un enfoque más inclusivo.

En esta línea, fomentar un entorno de trabajo donde todos los individuos, independientemente de su orientación sexual o identidad de género, se sientan valorados y respetados no solo mejora el bienestar individual, sino que también beneficia a la organización en su conjunto.

La diversidad y la inclusión no son solo términos de moda; son pilares fundamentales que pueden llevar a una organización hacia la innovación y el éxito sostenible. Estudios han demostrado que las organizaciones diversas son más creativas y mejores para resolver problemas. Esto se debe a que un equipo diverso aporta una amplia gama de perspectivas y experiencias, lo que puede resultar en ideas y soluciones más innovadoras. Por el contrario, las personas LGBTQ+ a menudo sienten la presión de ocultar aspectos de su identidad en el trabajo, lo cual puede disminuir su productividad y satisfacción laboral, tal como señala Kenji Yoshino en su libro Covering. Las organizaciones que logran crear entornos donde todos pueden ser su verdadero yo son aquellas que ven un incremento en el compromiso y la creatividad de sus colaboradores.

En este artículo exploraremos las principales teorías y autores que han contribuido al entendimiento de la diversidad sexual y de género en el ámbito laboral. Además, propondremos una estructura o protocolo para gestionar efectivamente esta diversidad, con el objetivo de concientizar sobre la importancia de una gestión adecuada que incrementa el bienestar de los trabajadores y contribuye a la creatividad de la organización.

Principales teorías y autores

Una de las pensadoras más relevantes en el campo de la diversidad sexual y de género es Judith Butler, quien postula que el género es una performance, entendida como una serie de actos repetitivos que consolidan la identidad. Llevada al ámbito laboral, su teoría sugiere que las organizaciones deben permitir y apoyar diversas expresiones de género.

Por su parte, Michel Foucault dedica su obra La historia de la sexualidad a analizar cómo las estructuras de poder influyen en la percepción y regulación de la sexualidad. Aplicado al contexto laboral, esto implica la necesidad de políticas que desafíen y transformen las normas opresivas.

Surgida a partir de la década de 1990, la teoría queer, desarrollada por distintos académicos como Eve Kosofsky Sedgwick, aboga por la disolución de las categorías rígidas de identidad sexual y de género. En las organizaciones, esto se traduce en la creación de ambientes donde la fluidez de la identidad sea respetada y celebrada.

Dentro de los autores relevantes en esta temática, Kenji Yoshino discute, en su libro Covering, cómo las personas LGBTQ+ sienten la presión de ocultar aspectos de su identidad en el trabajo, ante lo cual las organizaciones deben crear entornos donde los colaboradores no sientan la necesidad de “encubrir” su verdadera identidad.

Por su parte, Vivienne Cass, mediante su modelo de desarrollo de la identidad homosexual (1979), destacó las etapas por las que pasan las personas LGBTQ+ en el reconocimiento y aceptación de su identidad. Este modelo puede ser utilizado por las organizaciones para entender y apoyar mejor a los trabajadores en sus viajes personales.

Estructura o protocolo para la gestión de la diversidad

La gestión eficaz de la diversidad se ha convertido en una prioridad estratégica para las organizaciones que buscan fomentar un ambiente inclusivo y equitativo. Con esto en mente, a continuación, se enlistan algunas acciones que servirán de guía para conformar un protocolo que identifique, aborde y aproveche la diversidad.

  1. Asumir el liderazgo: esto puede traducirse, por ejemplo, en la formación de gerentes o jefaturas para la creación de un clima laboral inclusivo y valorar la diversidad sexual y de género.
  2. Crear un clima seguro: conformar este tipo de ambiente implica mostrar respeto hacia los trabajadores pertenecientes a minorías y dar mensajes claros de apertura e igualdad, asegurándose de que las políticas de diversidad incluyen específicamente la orientación sexual e identidad de género​​.
  3. Implementar políticas y prácticas inclusivas: es fundamental que las organizaciones desarrollen procesos de selección inclusivos, garantizando que los beneficios y oportunidades de desarrollo profesional sean accesibles para todos y todas, además de talleres y cursos sobre la importancia de la inclusión.
  4. Monitorear y evaluar: este paso comprende, por ejemplo, auditorías periódicas para evaluar la efectividad de las políticas de diversidad e inclusión, junto con la implementación de mecanismos para recibir y actuar sobre el feedback de los colaboradores respecto a las iniciativas de inclusión.

En definitiva, gestionar la diversidad sexual y de género en las organizaciones no solo es un imperativo ético, sino una estrategia de negocio inteligente. Al adoptar y fomentar un entorno inclusivo, las organizaciones mejoran el bienestar de sus colaboradores y potencian su capacidad para innovar en un mercado competitivo.

Sin embargo, el camino hacia la inclusión es uno de aprendizaje continuo y compromiso, donde cada paso hacia una mayor apertura y aceptación en el lugar de trabajo representa una inversión en el futuro de la organización. Para ello, la creación de una cultura inclusiva requiere un esfuerzo colectivo y la participación de todos los niveles de la organización. Al promover la comprensión, el respeto y la equidad, podemos transformar el lugar de trabajo en un espacio donde cada individuo tenga la oportunidad de alcanzar su máximo potencial y contribuir de manera significativa al éxito de la organización.